18 julio, 2024

Los datos energéticos del inicio de 2023

El IAE Gral. Mosconi acaba de publicar su Informe de Tendencias Energéticas con datos de diciembre de 2022. Una mirada interrelacionada permite inferir tendencias profundas de la evolución del sector. Algunas son alentadoras; otras, preocupantes.

La formación de Vaca Muerta en Neuquén se ha convertido en el yacimiento estrella de la Argentina, está en una fase de crecimiento dinámico y apunta con su producción a una “ventana de oportunidad mundial de corta duración”. Pero para aprovechar la oportunidad habría que eliminar gigantescos cuellos de botella.

En 2023 el abastecimiento interno de energía está en una fase crítica que nos plantea interrogantes respecto de cómo y cuándo los resolveremos.

1.- La electricidad, en una encrucijada.

– En los últimos 12 meses la demanda de electricidad se incrementó en un 3,2% respecto de 2021. Pero la generación eléctrica disminuyó el 2,1%. Argentina retrocede en producción y recurre a la importación: Brasil, Uruguay y Paraguay. Resultado: las importaciones en conjunto se incrementaron en un 666% en el año; y ya representan el 4% de nuestra demanda interna.

– El año 2022 finalizó con una pésima performance del parque generador, que por falta de mantenimiento adecuado; por indisponibilidad de combustibles y otras causas mantiene fuera de servicio unos 12 mil MW, un valor inaceptable sobre el que Cammesa debería dar una explicación fundada.

– Surge de los informes que el parque de generación utiliza una mayor proporción de combustibles que generan gases de efecto invernadero (GEI). El gas natural disminuyó en la generación termoeléctrica un 13,2%; y en su lugar el fueloil se incrementó el 48,7%; y el gasoil un 20,2%; y ambos emiten más GEI.

– En 2022 se observa una caída de la generación nuclear, que actualmente representa solo el 5,4%, cuando hace un año representaba el 7,7% del total generado. Existe, además, un marcado estancamiento de las energías renovables promovidas por la ley 27.191, cuyo ritmo de expansión este año ha sido del 11%, cuando en 2021 el crecimiento de dichas energías había sido del 32,8% anual.

2.- Argentina, en un contexto de guerra y demanda internacional de energía, importa más de lo que exporta, y aumenta su déficit energético crónico.

El mundo está fuertemente impactado por las consecuencias energéticas de la guerra en Ucrania. Hay países que se han beneficiado y otros perjudicado por el conflicto. Argentina –a pesar de sus enormes disponibilidades de recursos energéticos– no ha podido capitalizar esa demanda mundial de mayor requerimiento en volumen y mayor precio de venta.

El informe muestra que el país ha sufrido fuertes pérdidas en su comercio exterior energético. En 2021 el saldo comercial energético fue negativo 559 millones de US$; en 2022 ese déficit se multiplicó por ocho veces alcanzando US$ 4.470 millones. Se verificó también que las cantidades importaciones aumentaron en mayor proporción que las cantidades exportadas.

3.- Hidrocarburos, performance dual: crecimiento sostenido en Vaca Muerta, y caída en el resto de las cuencas.

El país acentuó su dependencia externa; se conjugaron varios factores. Un gran crecimiento anual en la producción de crudo de Vaca Muerta –49% respecto de 2021–; además, un incremento de la producción de gas en un 37% en la formación.  Estos valores se compensan negativamente con las caídas en todas las cuencas convencionales cuya producción desciende en un 3,3% y en un 8%, respectivamente, cosa que preocupa mucho y con razón a los líderes sindicales no neuquinos.

A raíz de ello, los incrementos anuales tanto en petróleo como en gas son modestos, alcanzando el 13% en el total petrolero y el 7% anual en gas natural. Cuando estos valores son confrontados con el incremento de la demanda interna tanto de gas como de petróleo, no queda mucha tela para cortar.  

4.- Un especial elogio a los productores nacionales de biocombustibles.

El biodiésel y etanol se llevan las palmas productivas. El incremento de su producción en doce meses (datos a noviembre) superó al de todos los rubros tradicionales: el biodiésel se ha expandido en 2022 un 23%; y el etanol, en un 14,8%. Abastecieron el mercado y, además, exportan.

* Exsecretario de Energía y presidente IAE Gral. Mosconi.

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Fuente: Perfil

Redacción