20 julio, 2024

Publicó un libro con su “diario de viaje” y sigue camino en busca de nuevas historias

En esa síntesis, el joven de Arias, Sebastián Inzua, comprime una multiplicidad de experiencias que pudo vivir y que alimentan cada vez más su pasión por explorar nuevos rumbos. Y ese mismo deseo es el que hoy lo tiene en un nuevo periplo por tierras uruguayas, acompañado por su fiel compañero y compartiendo en el viaje el libro en el que narra sus vivencias.

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-¿En qué consiste la actual travesía?

-Luego de hacer presentaciones del libro en distintos lugares de Córdoba, CABA e interior de Buenos Aires, decidí cruzar a descubrir Uruguay. Actualmente estoy combinando una modalidad entre viajar en la van y en la bicicleta, pero siempre junto con Ngurú, mi perro compañero.

-¿Cómo es viajar con tu mascota?

– Viajar con Ngurú, a quien conocí cuando recorría Argentina en bicicleta, allá por Mendoza, es una oportunidad para explorar nuestro vínculo humano-perro. Implica sentirse acompañado en todo momento, en las buenas y en las malas. Requiere de un alto nivel de compromiso para hacer sus chequeos anuales, algunas modificaciones de conductas bravas de perro rutero, porque ni siquiera era callejero y, lo más importante, priorizar que ambos estemos disfrutando de los viajes y las actividades que hacemos como montañismo, packrafting (kayak) y andar en bici. Todo ese esfuerzo trae, continuamente, recompensas que son como un mimo al alma. Sobre todo ver cómo se relaciona con las personas que vamos conociendo. Si bien es un perro curioso y explorador, siempre sabe volver a donde estamos, tiene un gran sentido de ubicación.

-¿Qué objetivos perseguís en esta etapa de tu viaje?

– Los objetivos de los viajes han ido variando con la maduración como humano. Al principio quería descubrir el mundo montado en una bicicleta, pedaleando con la energía propia y en un movimiento lento por lugares lejanos y desconocidos en los que asumí un rol social de representar una ONG y difundir su mensaje. Luego, ya con Ngurú, seguimos recorriendo en bicicleta el centro y norte de Argentina con un foco especial en el montañismo con el que fuimos creciendo de a poco. Comenzamos ascendiendo el cerro Champaquí y, luego de varias experiencias, pudimos ascender hasta el cráter del Ojos del Salado en el desierto de Atacama. Actualmente, vamos con objetivo de estar en movimiento y abiertos a lo que el camino presenta. Para sostener este tipo de vida vamos compartiendo y vendiendo el libro a través de presentaciones y en el encuentro personal con locales y turistas.

-¿Qué significa poder cruzarte con personas que comparten tu filosofía de vida?

-Poder conectar con personas que estén en una búsqueda similar es especial y me motiva para intercambiar experiencias y aprendizajes. Es sentirse acompañado en este grupo de gente que se animan a forjar un sueño y emprender el camino de cumplirlo. Al principio, había una fuerte admiración de seres valientes que toman las riendas de su vida. Luego, con el camino transitado, podemos vernos más como iguales, con todas las diferencias incluidas.

-Contame de tu libro, ¿qué te movilizó a escribirlo?

-El libro se llama “PACTO en el Despertar Viajero. Una travesía en bicicleta por la Patagonia al encuentro del amor incondicional”. Compartir mi experiencia para que sirva de inspiración es la motivación principal que me llevó a escribir el libro, es una forma de trascender a través de una obra artística. La lectura entra de lleno a un momento revelador para luego contar cómo fue el proceso personal de soñar con viajar, las señales que iba recibiendo, una amorosa carta de mi padre que implora detener esta locura, los desafíos que tuve que sortear para poder emprender el viaje desde Ushuaia. Luego narra las aventuras y desventuras que pasé por Patagonia, leyendas y cosmovisiones de los pueblos originarios, la crisis que me llevó a renunciar al proyecto y que me permitió conocer a Ngurú en la ruta. Tiene detalles valioso como la portada que es una pintura de portada hecha a mano, mapas personalizados del recorrido, una veintena de fotos B&N, una huella de mi compañero y más. A continuación comparto un fragmento del prólogo escrito por Griselda Moreno, una gran mujer aventurera:

Quien aborde esta obra, no solo palpará la experiencia viva, también encontrará valiosa información viajera: un mapa alentador de los lugares donde pueden parar los ciclo-viajeros, como una contenedora red de apoyo, un meritorio aporte de palabras y terminologías en mapudungun –la lengua mapuche–, leyendas atrapantes y datos históricos, geográficos, turísticos y técnicos que dan marco y contexto a cada tramo de este viaje. En los 54 breves capítulos subyace una gran honestidad escritural y la indudable transparencia de corazón del autor. Así, como su cuerpo descubre la emancipación del esfuerzo en cada músculo que duele, el pensamiento se entrega –al decir de Pedro Mairal– con esa brutal “fe de los pájaros cuando se arrojan al aire”.

Por último, Sebastián explica que se trata de un libro autopublicado en el que él mismo gestiona desde la escritura hasta los envíos y entrega, e invita a los interesados a conocer más de ello en el sitio rodartierra.com, contactándose a rodartierra@gmail.com o por redes sociales en su cuenta: Rodar Tierra.

Fuente: Puntal.com.ar

Redacción