15 julio, 2024

De Ucacha al mar Caribe para brindar su música en un crucero

Dicha responsabilidad la lleva adelante junto con su amiga y colega Liseth Luján, otra música profesional oriunda de Justiniano Posse con quien desde hace tiempo conforman un dúo que finalmente aplicó para formar parte de la tripulación de la firma internacional.

En diálogo con la emisora FM VOX 103.3 Ucacha, durante su período de receso, en el que aprovechó para visitar a su familia en su pueblo natal, Antonella contó cómo vivió la experiencia de permanecer casi 8 meses del año en un crucero y cómo se prepara para un nuevo compromiso que dará inicio el próximo 24 de febrero. “Primero tuvimos que aplicar en una agencia, que es la reclutadora, para que después ellos hagan de nexo con la compañía de cruceros. Completamos todos nuestros datos, mandamos un video y ellos después consiguieron el trabajo”, señala la joven música, para agregar que les resultó tedioso cumplimentar toda la documentación requerida para poder finalmente embarcar.

Primero tuvimos que aplicar en una agencia, que es la reclutadora, para que después ellos hagan de nexo con la compañía de cruceros. Completamos todos nuestros datos, mandamos un video y ellos después consiguieron el trabajo Primero tuvimos que aplicar en una agencia, que es la reclutadora, para que después ellos hagan de nexo con la compañía de cruceros. Completamos todos nuestros datos, mandamos un video y ellos después consiguieron el trabajo

Admite que recién cuando estuvieron frente al crucero fue tomaron conciencia de sus dimensiones. “Es una inmensidad. Y eso que comenzamos en el más pequeño de la compañía, con capacidad para más o menos 2.000 personas”, describe. Comenta que le llevó aproximadamente una semana adaptarse al movimiento oscilante del barco y poder dejar atrás los mareos que implica ese movimiento.

Su rutina en el crucero

“Nuestro trabajo consiste en tocar entre dos y tres veces por día, con uno o dos días libres por semana. Los días en tripulación incluyen varias cosas, porque además de hacer música teníamos otras responsabilidades. Debíamos estar permanentemente capacitadas en distintas cuestiones de seguridad, con entrenamientos de cosas simples, como ponerse bien el salvavidas, hasta cuestiones más complejas, como los códigos de seguridad que tienen en el barco para ciertas situaciones. Todas las semanas tenemos simulacros de emergencia y otras tareas como para estar preparados por si hace falta. Son actividades a las que debe concurrir toda la tripulación”, explica Antonella.

Describe que, por el rol que ocupan, pueden moverse prácticamente por todas las áreas del crucero. “Nos relacionamos mucho con los pasajeros, nos sacamos fotos, charlamos, hicimos amistades. Conocimos gente de distintas partes del mundo: de Suecia, Estados Unidos, Inglaterra, Francia y también de Latinoamérica, de países como Colombia, Uruguay y de algunos argentinos que viven en los Estados Unidos. Es muy hermoso el intercambio”. Su primer viaje comenzó por Alaska y cuando terminó allí la temporada bajaron por todo lo que es el Pacífico, pasando por San Francisco, San Diego y México, cruzaron el Canal de Panamá y desde ahí se dirigieron al Caribe. En su tiempo libre, dentro del crucero, aprovechan para ensayar o buscar nuevos temas y también pueden ver películas en el cine o ir al teatro, entre otras actividades. “Depende mucho si estás en día de puerto o día de mar. En puerto bajábamos y conocíamos el lugar, la ciudad o pueblo, la playa, y el barco es una miniciudad, así que tenés gimnasio, spa, distintos restaurantes y un montón de actividades, porque la gente va a entretenerse”, dice.

Nos relacionamos mucho con los pasajeros, nos sacamos fotos, charlamos, hicimos amistades. Conocimos gente de distintas partes del mundo: de Suecia, Estados Unidos, Inglaterra, Francia y también de Latinoamérica, de países como Colombia, Uruguay y de algunos argentinos que viven en los Estados Unidos. Es muy hermoso el intercambio Nos relacionamos mucho con los pasajeros, nos sacamos fotos, charlamos, hicimos amistades. Conocimos gente de distintas partes del mundo: de Suecia, Estados Unidos, Inglaterra, Francia y también de Latinoamérica, de países como Colombia, Uruguay y de algunos argentinos que viven en los Estados Unidos. Es muy hermoso el intercambio

Antonella toca saxo y teclados y en sus presentaciones hacen “un poco de todo”. Para afrontar esta oportunidad laboral estuvieron prácticamente dos años definiendo el repertorio, con clásicos internacionales de todos los tiempos, lo que hace que los turistas reconozcan muchas de las versiones. “Nos gusta jugar con los instrumentos e ir cambiando los sonidos”, sostiene la joven música, para agregar finalmente: “La verdad es que navegamos mucho tiempo, pasamos Navidad y Año Nuevo embarcados, bajamos hace poco más de una semana y ya nos hacía falta”.

Por estos días, Antonella partía rumbo a la ciudad de Miami para emprender una nueva salida y ya tienen otro compromiso para el año que viene que tendrá una extensión de seis meses.

Fuente: Puntal.com.ar

Redacción