17 julio, 2024

Argenzuela: los venezolanos que se sienten argentinos

Argentina tiene una larga trayectoria migratoria. Es el país de los migrantes. Aquellos italianos, españoles, polacos y sirios que llegaron hace años, hoy son los abuelos y padres de los argentinos. Probablemente lo mismo pase con los venezolanos que llegaron al país tras la crisis en su patria. Pero no todos están de acuerdo, en el centro mismo de la comunidad venezolana hay un conflicto: ¿mimetizarse, asimilarse, mezclarse con el paisaje, o mantener a rajatabla la esencia? Algunos venezolanos toman a Argentina como su propio país y hogar, y otros los critican por dejar de lado su nación.

Casi sin notarlo, estos nuevos migrantes dejaron de ser tan nuevos y comenzaron a mezclarse con, principalmente, los porteños. Ni de aquí, ni de allá. O de ambos lugares: venezolanos que también se sienten argentinos. 
Argentina tiene una larga trayectoria migratoria. Es el país de los migrantes. Aquellos italianos, españoles, polacos y sirios que llegaron hace años, hoy son los abuelos y padres de los argentinos. Probablemente lo mismo pase con los venezolanos que llegaron al país tras la crisis en su patria. Pero no todos están de acuerdo, en el centro mismo de la comunidad venezolana hay un conflicto: ¿mimetizarse, asimilarse, mezclarse con el paisaje, o mantener a rajatabla la esencia? Algunos venezolanos toman a Argentina como su propio país y hogar, y otros critican a los primeros por dejar de lado su nación. 

Mariamne Gil, 33 años

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La familia completa de Mariamne la acompañó en su decisión de empezar una nueva vida en Argentina. Hace cinco años llegó junto a su esposo, sus dos hijos, y su mamá. Se encontraron en el país con otros familiares que ya tenían tiempo en Buenos Aires. “Desde que llegué a la Argentina me he sentido incluida, siento que la gente en este país abraza a los inmigrantes. Es fácil adaptarse a la cultura, las costumbres y hasta el movimiento de esta ciudad. Yo vengo de un lugar mucho menos movido”, relata Gil. Nació en Maracaibo y actualmente tiene un salón de belleza orientado a tratamientos en cejas. Tiene varios amigos argentinos, admite: “La verdad, no es tan difícil hacer amigos acá. El argentino es de compartir, le gusta la ‘guachafa’ como diríamos allá”. ‘Guachafa’ es la joda, hacer quilombo”, explica la estilista entre risas.

“Hoy me siento parte de este país. Siempre digo que mi casa es en donde vivo y mi casa hoy es Argentina: acá vivo, acá he crecido profesionalmente, acá crecen mis hijos, acá están mis amigos, mi familia, acá estoy, de acá soy”, afirma sin dudar. La fiebre futbolera también llegó a la casa de Mariamne: “Es ese amor de ver los colores celeste y blanco de la bandera que hoy también es mi bandera. Es el Himno que mis hijos cantan todos los días en la escuela. La emoción de ser parte de este país durante el Mundial fue tremenda”.

El término “pasteleros” o “pica-torta” es usado en Venezuela peyorativamente para referirse a los que apoyan a otros equipos de fútbol que no sean el propio, o a otros países fuera de sus fronteras. Así lo explica Gil: “Pastelero es como hinchar por el equipo contrario una expresión muy maracucha (dialecto de Maracaibo). Pero si vos estás en un lugar donde te sentís bien, te gusta sus paisajes, su cultura, lo que sos y aportas acá, no veo lo malo de ‘argentinizarme. Hoy soy venezolana, no lo he dejado de ser”, aclara. “Pero mi vida está en Argentina y eso está bien. Si hay palabras que han cambiado en mi vocabulario para hacerme entender, o porque las he adoptado, no tiene nada de malo. Creo que hay una cosa que nadie dice, pero cuando uno emigra no es de allá y no es de acá. Pero también es de allá y es de acá”. 

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Daniel Moforte, 33 años. 

“Me vine solo hace cinco años; ya voy para los seis. Acá ya vivía mi mejor amigo y, básicamente, él es mi familia acá, cuenta Monforte, que nació en la ciudad de Valencia, al norte de Venezuela. Tiene, con su amigo, varios negocios. “Argentina me recibió muy bien. Este hermoso país es mi segunda patria; ¡se podría decir que soy argentino de corazón! Tengo más amigos argentinos que venezolanos, y me atrevería decir que me queda más rico el asado que a mis amigos argentinos; siempre soy yo el que enciende el carbón”, bromea. “Y festejar cuando Argentina ganó el Mundial fue increíble. Creo que en ningún otro país del mundo se vive el fútbol como acá”. 

“El venezolano es muy nacionalista y no estamos acostumbrados a migrar. Una cosa es que uno quiera conocer otras culturas y otra muy diferente es que te obliguen a irte; no es fácil pasar por ese proceso. Entonces cuando el venezolano se logra adaptar al país que lo recibió, y adoptar modismos o la tonada, otros venezolanos, que todavía están en ese proceso de abrirse a una nueva cultura, lo sienten como traición”, explica Moforte. Y agrega: “El término ‘pastelero’ mentiría si digo qué significa; se me han olvidado varias expresiones”. 

Ángel Rivero, 29 años. 

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“¿Por qué los venezolanos en Argentina son “pasteleros”? ¿Por qué los venezolanos queremos tanto a Argentina? Hemos tenido que migrar, sufriendo xenofobia en muchos países y recorriendo miles de kilómetros, pero en Argentina les han dado la bienvenida a todos nuestros compatriotas. Nuestros migrantes vivieron en carne propia la victoria de un Mundial. Esto va más allá de un fanatismo por la Selección, y como dicen muchos, en su ignorancia, de ser ‘pasteleros. Estas alegrías son las que te hacen sentir parte de una Nación, y la oportunidad de crecimiento que se brindó. Dentro de veinte, treinta años esos amigos que permanecerán en Argentina serán como esos portugueses, italianos o españoles (que migraron)”, dijo Rivero en un video que publicó en sus redes sociales con la intención de explicar esta suerte de mimetización de los venezolanos en el pueblo argentino. 

“El trasfondo de mi video no tiene mucho que ver con el fútbol, sino más bien fue una manera de crear conciencia a esos venezolanos que juzgan a otros venezolanos por amar países que los han acogido y protegido. Además, también aproveché de darle las gracias a ustedes por querer tanto a los nuestros, que no la han tenido nada fácil, explica. “Argentina es un país del que no he escuchado críticas de mis compatriotas, más bien lo contrario, como sí ha sucedido con otras naciones de la región. Por otra parte, Messi y lo que logró, me inspiró mucho. Vi ese último partido y lo sufrí como nunca me había pasado con un deporte. Sentí que me iba a dar un infarto”, bromea. 

Jeanily Berné, 36 años.

En la presentación de su Instagram está la bandera venezolana y argentina. “Solo puedo responder que no me alcanzará la vida para agradecerle a este país lo bien que me ha recibido a mí y a todos los venezolanos. Es algo que, a donde vamos, lo resaltamos”, asegura. Llegó a Argentina hace seis años, en 2017, con su pareja, pero ya la esperaba uno de sus hermanos en Buenos Aires. Luego llegó su otro hermano, y el tercero vive en Chile. 

Nació en Caracas, pero creció en Mérida, justo en el centro de Venezuela: “Amo esa ciudad. Es donde están mis más hermosos recuerdos”. Es dentista; se recibió en su tierra natal, y en Argentina estudió periodismo. Es creadora de contenido en las redes sociales, y tiene una empresa de soluciones digitales.

“Tanto siento a Argentina como mi propio país que hace un año me hice ciudadana argentina. Pensar en la posibilidad de irme es una sensación muy parecida a cuando tuve que salir de Venezuela. Así que sí, Argentina es ahora mi hogar”, afirma. Tiene amigos argentinos y admite: “Son maravillosos. No solo hinché por Argentina durante el Mundial, sino que sufrí y lloré en cada partido. Es algo que jamás olvidaré, una sensación que se tatuó en mi memoria para la eternidad”, recuerda cuando Argentina levantó la copa. 

Sobre la acusación de pasteleros:  “Sí, algunos me lo dicen, mejor dicho, lo escriben por redes sociales por haber hinchado por Argentina en el Mundial, pero, la verdad, son muy pocos. Y tal como siempre lo mantengo: mientras Venezuela no vaya a un Mundial, vestiré la albiceleste”. 

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Miriam Blanco, 34 años. 

“Llegué en 2015 buscando un futuro mejor. Ese año fue uno de los más difíciles de Venezuela, así que después de mucho pensarlo nos vinimos con mi ahora esposa, siete valijas y muchísimas ganas de crecer y hacer vida acá. Estábamos solitas, y al tiempo, con mucho trabajo, pudimos traer a mi papá y a su hermano menor”, recuerda Blanco. Miriam se casó con el amor de su vida, Angélica, en 2019. En Venezuela no rige la Ley de Matrimonio Igualitario. “Otra cosa que amo de acá es haberme podido casar. En Venezuela no se puede, no es legal”, remarca. “Juntas tenemos un hijo perruno que se llama Batman”, cuenta orgullosa. 

Miriam nació en la capital venezolana, Caracas. Y en Buenos Aires pudo fundar su propia agencia de marketing. “Argentina me recibió con las puertas abiertas, nunca he sentido ningún tipo de discriminación, nunca me han tratado mal por ser extranjera, al contrario, los argentinos nos quieren. Siempre nos dicen: ‘qué linda tonada’. Siempre una sonrisa, y unas palabras de aliento por la situación de Venezuela”, relata Blanco. “Ahora creo que se sienten un poco más identificados con la situación actual argentina, y nos tienen aún más cariño”, agrega. 

“El argentino es superempático y cariñoso. Siento a Argentina como mi país. Acá he vivido cosas súper importantes como mi boda, mi crecimiento profesional, he hecho amigos y relaciones únicas. Me siento bien argentina y con mucho orgullo”, afirma. “No solo hinché en el Mundial, sino que por cábala me vi todos los partidos en el mismo bar. No soy fan del deporte, pero la pasión, la adrenalina, el sufrimiento y la felicidad que sentimos todos en el Mundial fue una de las cosas más hermosas que viví y estoy inmensamente agradecida de haberlo podido vivir aquí. Nunca lo olvidaré”, asegura. “El venezolano que está allá, que critica al que salió, no entiende lo que vivimos nosotros acá. No entienden cómo nos enamoramos de la cultura, de la gente, de las calles, del tango, del mate. No lo entienden porque no lo han vivido. Decirnos “pasteleros” es reducirnos a una etiqueta que ya no va más. No somos pasteleros, somos personas que pudieron adaptarse a otro país, con todo el largo proceso que eso implica”. 

Milton Medina, 24 años  

No bien cumplió los 18, Milton decidió mudarse a Argentina. “Vine en busca de un mejor futuro”, recuerda. Nació en Maracay, en el estado norteño de Aragua. “El 21 de febrero cumpliré seis años en este hermoso país”, dice orgulloso. Llegó solo, sin conocer a nadie: “Vine por tierra, de mochilero. Viajé durante doce días. Luego traje a mi mamá y a mi hermano al año y medio. Argentina me recibió como nunca me lo esperé. Tenía expectativas muy bajas, y la verdad es que hasta ahora digo que fue una de mis mejores decisiones. Me siento más en casa que en mi propio país, me siento libre aquí”, asegura. 

“Amo Buenos Aires. Tengo muchísimos amigos argentinos y extranjeros, y muy pocos venezolanos; soy más de intercambio de culturas”, se ríe. “A mí me suelen decir pastelero, porque también tengo la nacionalidad colombiana, y le voy más a Colombia que a Venezuela. La mayoría de las personas que dicen esto son cerrados y muy nacionalistas; por eso critican cuando escuchan a un venezolano hablando como un argentino”, explica. “En el Mundial hinché a morir por Argentina, hasta lloré: ¿quién no quería ver a Messi campeón?”, se pregunta. 

Una mirada desde adentro

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En Caracas. La represión impulsó la migración de muchos.

El inicio de la actual crisis venezolana puede identificarse en 2013 cuando asumió como presidente Nicolás Maduro. Sin embargo, el comienzo del conflicto puede situarse en diferentes períodos de tiempo según el analista: algunos indican 1998, con la llegada de Hugo Chávez al poder con la llamada Revolución Bolivariana. La inmigración venezolana en Argentina comenzó a despegar en 2015 y luego tuvo picos en 2017 y en 2021. Las fechas coinciden con las olas agravadas de protestas en 2014 y 2017. Para la primera fecha, en 2015, la situación se intensificó con la caída de los precios del petróleo. En 2019 se estableció en Argentina el Programa de Asistencia a Migrantes Venezolanos para “facilitar el ingreso (de venezolanos) al Territorio Nacional”. 

Argentina tiene más inmigrantes que emigrantes, es decir: llegan más extranjeros de los argentinos que se van. Según datos de la ONU hay cerca de un millón de argentinos viviendo en otras naciones, mientras que hay aproximadamente dos millones de extranjeros que viven en el país. De acuerdo también a las Naciones Unidas, entre 2018 y 2021 los venezolanos fueron los que más residencias recibieron en Argentina con 146 mil permisos temporales y 125 mil permanentes: en total, 271 mil residencias otorgadas. Esta cantidad está muy por encima de las residencias otorgadas a paraguayos con 52 mil permisos temporales, y, curiosamente con un número mayor, 69 mil permanentes. Luego sigue la comunidad boliviana con 44 mil por tiempo limitado y 56 mil sin vencimiento. El 70% de los venezolanos viven en la CABA y un 20% en la Provincia de Buenos Aires. 

Más de cinco millones de venezolanos viven fuera de su país, y más de cuatro millones de ellos migraron a otros países de Latinoamérica. Un informe de la Organización Internacional del Trabajo indica que el 80% tiene trabajo, aunque el 70% de ellos se desempeñan en la economía informal. El salario mínimo en Venezuela es de 544 mil bolívares, que equivalen a 20 dólares. En 2019 el presidente argentino, Alberto Fernández, afirmó: “En Venezuela no hay una dictadura, hay un gobierno autoritario”.

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Fuente: Perfil

Redacción